EL NOBEL DE ECONOMÍA 2009.

Elinor Ostrom y Olivier Williamsom, premios nobel de Economía 2009.

Elinor Ostrom y Olivier Williamsom, premios nobel de Economía 2009.

Después del sorprendente y polémico Nobel de la Paz otorgado a Barack Obama la semana pasada, muchas personas interesadas en temas económicos esperabamos con bastante expectación el anuncio por parte de la Real Academia de las Ciencias de Suecia del ganador del Premio Nobel de Economía 2009.

Es cierto, que el Nobel de Economía, no es realmente un premio Nobel, aunque el premio económico, 10 millones de coronas suecas, y el galardón sean importantes, su influencia viene determinada por la repercusión mediática en los ambitos académicos y empresariales a nivel mundial. Así que las preguntas eras muchas:

¿Cúal iba a ser el perfil del ganador o ganadores de este año?

¿Sería un economista consagrado o un desconocido?

¿Un defensor a ultranza de la ortodoxia y los mercados o un heterodoxo y antisistema, crítico con el capitalismo y su actual crisis?

LA LISTA DE CANDIDATOS.

Las quinielas eran muy variadas. Según la casa de apuestas británica Ladbroke, el favorito era Eugene Fama, entre otros, aunque la lista de candidatos al Nobel 2009 era muy extensa e incluia entre otros economistas famosos a algún español como Xavier Sala i Martin. Los galardonados se encontraban en dicha lista aun con escasas posibilidades, 1/50.

El debate en la red ha sido intenso estos últimos días. Casi siempre se apostaba por economistas de renombre como Robert Barro, William Nordhaus o  Paul Romer,… pero la actual situación económica y financiera, lastraba las posibilidades de muchos defensores de los mercados y la eficiencia del sistema capitalista.

Otros incluso era más atrevidos en sus pronósticos, como Greg Mankiw, quien teorizaba en este post sobre la posibilidad de que un prometedor economistas, aún estudiante pero prometedor, Quintus Pfuffnick, pudiesen ganar el Nobel.

EL ANUNCIO DE LA ACADEMIA.

Esta mañana se hacia pública la decisión final a través de este comunicado de prensa. Los ganadores eran sorprendentemente dos candidatos no muy conocidos aunque con trabajos interesantes en el gobierno de la economía: Elinor Ostrom y Oliver E. Williamson.

La academia ha otorgado el premio a dos investigadores sociales que se han dedicado en sus trabajos sobre todo a demostrar como los agentes sociales, sobre todo en el mundo empresarial o gubernamental, desarrollan relaciones implicitas que suplementan y solucionan problemas que el superan al mercado libre-competitivo.

Es decir, la Academia ha premiado a dos investigadores sociales por tesis que demuestran la limitación de los mercados, sobre todo en cuestiones comunes: problemas medioambientales, gobierno corporativos,.., donde la resolución de conflictos es más social que económica.

The research of Elinor Ostrom and Oliver Williamson demonstrates that economic analysis can shed light on most forms of social organization.

Las investigaciones de Elinor Ostrom y Oliver Williamson demuestran que el análisis económico puede arrojar luz sobre la mayoría de las formas de organización social.

En conclusión, el mensaje que lanza la academia a la comunidad económica es claro, aunque no rotundo:

La teoría de los mercados eficientes falla en muchos campos. Ni mucho menos los mercados ni los gobiernos son perfectos, la solución no es el control gubernamental o el mercado libre. En muchos casos las organizaciones económicas a la hora de tomar decisiones recurren a soluciones fuera del mercado más eficientes para todos los agentes. El análisis económico debe ser más social en determinados temas o áreas de cierta complejidad donde el puro cálculo o razonamiento matemático-económico-financiero fracasa.

La academía ya ha premiado en los últimos años a varios economistas dentro de este nuevo campo de investigación, llamado Nueva Economía Institucional, y todo parece, indicar que veremos más premios nobel en el futuro premiados por investigaciones sociales.

ELINOR OSTROM.

Elinor Ostrom. No es muy conocida, su página en la wikipedia es algo breve aún. Es Catedrática de Ciencias Políticas en la Universidad de Indiana y su trabajo se ha centrado sobre todo en temas relacionados con la acción social, la evolución de instituciones  y su supervivencia a largo plazo.

Pero en el campo que más ha destacado en sus estudios ha sido en el tema del uso de los recursos comunes limitados, sobre todo medioambientales: bosques, zonas de pesca o caza, petróleo,… En sus estudios ha demostrado que los agentes implicados en la negociación sobre esos recursos limitados alcanzan mejores soluciones que los mercados libres, gracias a relaciones personales implicitas que les permiten alcanzar acuerdos más eficientes.

Su obra más famosa es el libro “Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. “, “Gobernando los bienes comunales: la evolución de instituciones para la acción colectiva”. En ella, estudio varias organizaciones previas a los gobiernos o los mercados actuales como el Tribunal de las Aguas en Valencia, que aún continuan solucionando conflictos entre usuarios de aguas en el levante español.

OLIVER WILLIAMSON.

Oliver E. Williamson. Es profesor emérito de negocios, economía y leyes en la Universidad de Berkeley. Tampoco es muy conocido fuera de ámbitos académicos, su entrada en la wikipedia tampoco es muy extensa. Aunque su trabajo en Economía ha sido destacado sobre todo en el tema de  “los costes de transacción”, es decir, los costes inherentes a cualquier proceso o decisión económica para que  finalmente se produzca la transacción.

Su obra más famosa es  The Economic Institutions of Capitalism, Las Instituciones económicas del Capitalismo. En ella,su investigación se centraba sobre todo en temas organizativos e institucionales y han logrado demostrar que el mercado y las organizaciones jerarárquicas como las empresas son estructuras organizativas totalmente diferentes y que alcanzan soluciones organizativas totalemente diferentes. El mercado tiene el inconveniente del regateo y el desencuentro; y las instituciones, el abuso de autoridad.

En condiciones de competencia, el mercado alcanza mejores soluciones; pero en condiciones que limitan la  competencia, las instituciones logran soluciones más eficientes que los mercados.

Una predicción clave de la teoría de Williamson, que también ha sido apoyado empíricamente,es que la propensión de los agentes económicos para llevar a cabo sus operaciones dentro de los límites de una empresa aumenta proporcionalmente con la relación específica de las características de sus activos.

¿UN PREMIO POLÉMICO?

Ahora es cuando comienza el debate en la comunidad económica:

¿Es justo el premio?

¿Sus investigaciones son lo suficientemente importantes?

¿Ese campo de la economía debe ser más investigado?

En algunos países criticarán que han ganado de nuevo dos estadounidenses de nuevo. En EE.UU. algunos economistas criticarán a Ostrom por ser una mujer, por no ser economista o por no tratar temas básicos de la economía, como se ha criticado a Obama por miles de razones.

Se puede opinar y criticar, pero más alla de otras cuestiones, parecen reacciones gremialistas, críticas que buscan defender un coto privado de caza para los economistas que no aceptan el mensaje evidente de este premio, el Nobel se está convirtiendo en un premio a las ciencias sociales, no en un premio a las Ciencias Económicas.

OPINIÓN PERSONAL.

Para mí, el premio es justo y le doy mi mas sincera enhorabuena a ambos galardonados. Creo que se lo merecen y sus trabajos seguramente comenzarán a ser mejor conocidos a partir de ahora. Las conclusiones de sus estudios son bastante interesantes y parecen indicar el camino a nuevo campos de investigación económica.

La academia ha lanzado un claro mensaje entrelíneas al no premiar a Fama ni a otros defensores de las Teorías de los mercados eficientes. Los mercados no son la única ni la mejor solución a los problemas económicos. Otras formas de organización han demostrado su validez y dos investigadores en estos campos se han ganado un merecido Premio Nobel.

Los economistas deberíamos empezar a abrir nuestra mente y dejar de un lado la ortodoxia clásica, dejar de ser liberales o keynesianos, monetaristas o neokeynesianos,… La economía es una ciencia social y la sociedad es compleja, muy compleja, cada día más compleja y cambiante. No podemos seguir analizandola con las herramientas, la forma de pensar de Adam Smith, David Ricardo o John Maynard Keynes. Estamos en el siglo XXI y a los economistas se nos exige más, se nos exige solucionar problemas y pensar de nuevas formas. La academia de Suecia nos ha lanzado el guante repetidas veces en los últimos años,¿lo recogeremos?

¿QUÉ ESTA PASANDO CON EL RECIBO DE LA LUZ?

Desde hace unos meses, casi un año, todos los consumidores vivimos con un pánico atroz la llegada de la temida carta que nos envia nuestra “querida” empresa suministradora de energía, cuando recibimos la factura de la luz de nuestro hogar y asimilamos que le han dado otro bocado a nuestra humilde cuenta bancaria.

Antiguamente, el precio era razonable y aunque no entendíamos la mitad de los conceptos de la factura, las lectura eran normales y pagabamos religiosamente nuestro recibo domiciliado mensualmente sin ningún problema. Pero desde hace unos meses el número de quejas ante las empresas eléctricas se han disparado de forma espectacular a medido que el recibo se ha encarecido exponencialmente. Primero por las subidas que el gobierno ha ido aprobando paulatinamente durante el último año que han encarecido casi un 20% el recibo de la luz. Después por las “extrañas” lecturas de contador que hemos recibido miles de usuarios durante el proceso de “liberalización” y las aún más extrañas facturaciones emitidas por las empresas.

En algunos casos, estos “errores” o incidencias en las facturaciones rayan el delito, por nocturnidad y alevosía, por ejemplo: un cliente me vino hace unos días con una lectura de 1000 kw en un mes de una vivienda en la sierra, la cual está cerrada y tiene un consumo medio de apenas 5-10 kw mensuales. Devolvió su recibo de la luz dio orden de no pagarlo y se persono en la empresa(no diremos nombres). La empresa le reconoció “la incidencia” y se disculpo justificandose en que su recibo sería revisado en breve.

El cliente lógicamente elimino la desautorización de su cuenta para continuar pagando sus recibos con normalidad. Pero para su sorpresa, la compañía volvió a enviarle y cobrarle el recibo “erróneo” de nuevo, por lo que tuvo que volver de nuevo a su devolución y a su desautorización. No es cosa pagar un recibo de tres cifras para mantener el sueldo de los directivos de una empresa eléctrica. El cliente lógicamente nos mostró su indignación por la impotencia e indefensión que sintió después de reclamar sus derechos y ver como la compañía continua haciendo lo que le da la gana.

Desgraciadamente, no es el único caso, y en los malos tiempos que vivimos, no es raro ver a pensionistas, familias numerosas y desempleados recibir facturas espectaculares. Posiblemente algunos hayan despilfarrado por malas costumbres energéticas y deban pagar parte del mal uso de un recurso escaso como la energía; pero en otros caso, el consumo es mínimo y la factura es el doble de la que se pagaba hace solo un par de años, como ellos mismos comentan. Ahora se paga mensual y pago lo mismo que antes que se hacia cada dos meses, ¿cómo es posible? Se nos queda cara de poquer porque las cuentas no nos salen a nadie cuando leemos una factura de la luz y por más que la analicemos menos la entendemos.

EL MERCADO ELÉCTRICO ESPAÑOL.

Para entender porque ha aumentado tanto el recibo de la luz debemos conocer previamente la curiosa estructura del mercado energético español y a la regulación del precio de la energía, es decir,el Kw consumido en los últimos años.

El mercado eléctrico español tradicionalmente ha sido un monopolio público, dominado por una gran compañía como era Endesa, propiedad del Estado. Esto era así debido a que en la electricidad, los altos costes de entrada al mercado generan fuertes economías de escala, las empresas necesitan un gran tamaño para poder funcionar, lo cual limita mucho el número de competidores. Es decir, montar una eléctrica es muy complejo y costoso, algo al alcance de muy pocos empresarios, por lo que el mercado suele ser un oligopolio, un mercado dominado por un grupo de empresas poco numeroso que impiden la entrada de otras empresas y pactan precios de forma silenciosa dada la escasa competencia.

Hasta que en la decada de los años 90, se empezó a liberar el sector pasando de un monopolio público a un oligopolio privado. El proceso comenzo con la venta de dicha compañía pública generando grandes ganancias para las arcas públicas pero un mercado dominado por una única compañía. Por ello el gobierno mantuvo un férreo control del precio de la luz o del Kilovatios consumido regulandolo en un precio fijo. Ese precio regulado generaba lo que se llama el déficit de tarifa o déficit tarifario, es decir la pérdida acumulada que generaba el menor precio regulado comparado con el  precio de coste que la compañía calcula según los costes de producción de la energía en el año en curso.Es decir, el margen que las empresas exigen al gobierno por su actividad dado que no pueden fijar precios al estar regulado por ley.

A medida que el mercado eléctrico crecía y las posibilidades de ganancia atraían a nuevos competidores, el mercado se complicaba generando varios frentes de competencia en tres las diferentes compañias: producción, distribución y comercialización. No todas las compañías producen, distribuyen ni venden en todo el territorio nacional sino que deben “alquilar” a otras compañías sus infraestructuras: redes de cables, gaseoductos,… El actual mercado eléctrico es tan complejo que requeriría un análisis bastante extenso y este post no es lugar para ello.

EL DEFICIT TARIFARIO.

Normalmente, el coste de producción ha sido mayor, porque las compañías eléctricas no son tontas ni hermanitas de la caridad, son un negocio y quieren ganar dinero. Por eso el déficit tarifario es billonario y es regulado fuertemente por el gobierno de turno que lo pagaba con cargo a las cuentas públicas, a los impuestos que pagamos todos los contribuyentes. Las compañías no pueden cobrar ese dinero hasta el año siguiente por lo que solicitan “financiar” ese déficit y el gobierno adjudica esa deuda a una entidad o grupo de entidades financieras, las cuales abonan a las eléctricas y cobran al gobierno. Las financieras saben que van a cobrar y ganan un buen margen por ese interés por lo que la adjudicación del déficit tarifario es un negocio en el cual las grandes entidades se dan tortas literalmente.

LA DESREGULACIÓN O LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR.

Durante los últimos años, el mercado eléctrico se ha ido abriendo a nuevas empresas, caso de Iberdrola, Unión Fenosa, Gas Natural,… Los diferentes gobiernos cansados de pagar el déficit de tarifa han ido liberalizando un sector dando la entrada al sector a algunas empresas, tanto nacionales como extranjeras, o desregulando el precio, permitiendo a las empresas fijar en cierta medida el precio cobrado al cliente.

En los últimos años, sobre todo, en el 2007 y el 2008 asistimos intrigados a un fenómeno preocupante, las empresas de la construcción se lanzaron a la compra de las empresas de energía, con casos tan complejos como el de Endesa o el actual de Unión Fenosa. Los magnates del ladrillo tenían dinero y se les ocurrió una nueva idea de negocio. Después de haber enladrillado casi toda la costa española y previendo el fin del boom económico y con el dinero aún caliente en las manos decidieron invertir en algo seguro. Sabían que vendrían tiempos duros en el futuro, sus asesores, sus cabezas pensantes se lo advirtieron y apostaron a un negocio seguro: el recibo de la luz.

Aquellos espectaculares procesos de compras de empresas, OPAs, fusiones,etc,.. se financiaron con un fuerte apalancamiento en algunos casos con primas elevadísimas, por no mencionar los posibles sobornos a cargos públicos para ganar favores en un mercado regulado. Estos sobreprecios en las compras de empresas eran exagerados irracionales si se comparaban con el beneficio de las empresas adquiridas. Se compraban empresas a un coste casi irrecuperable a largo plazo dadas las ganancias de aquella época. Así que muchos empezabamos a temer lo peor, al final lo pagaríamos todos en el recibo de la luz.

Incluso empresas de Italia y Alemania vinieron a conquistar nuestro mercado y se lo entregamos en bandeja con la justificación de que se liberalizaba el sector. Incluso los rusos han venido a “invadirnos”, Gazprom ha sido autorizada en el mercado español por industria. Todo mentira ni los alemanes eran el caballero blanco ni los italianos los buenos amigos y socios. La competencia no llego ni llegará. Como muestra hoy vemos como la Comisión Nacional de Competencia (CNC) investiga a las eléctricas por abuso de posición dominante, es decir, prácticas oligopolísticas que eliminan la competencia y elevan el precio en su favor y perjudican a los consumidores. ¿Dónde está la competencia que nos prometieron? ¿Por qué se ha duplicado casi el precio del Kw, si los precios de las materias primas han caido el último año?

¿POR QUÉ HAN AUMENTADO TANTO EL RECIBO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS?

En resumen y en mi humilde opinión, si el recibo de la luz ha subido y continuará subiendo es porque el sector eléctrico es un sector por su propia naturaleza con escasa competencia, olipolístico casi monopolístico. Y mientras no salgamos a la calle a protestar nadie nos va a hacer caso. Podemos poner reclamaciones en consumo, pero si el gobierno de turno no mete mano a través de competencia, lo vamos a pasar muy mal en el futuro. Las sanciones deberían ser ejemplares. ¿A quién no le ha venido una factura desproporcionada en los últimos meses?

Entre la opción de un mercado regulado y con una empresa pública que diese servicio a todos los ciudadanos preferimos optamos por ser europeos y liberalizar el sector. Con lo que logramos darle un gran negocio a cuatro empresas que nos se sacían, sus ansias de beneficios son tremendas, son como vampiros que chupan la sangre a todos los ciudadanos españoles.

La energía es un sector estratégico, vital; un bien indispensable y un gran negocio, que debe estar regulado por el bienestar de un país, porque una nación sin energía no llega a ninguna parte. Un negocio que se reparten pocos y que obliga a que los más fuertes sobrevivan y se coman al pez chico. El coste de la comida lo pagamos entre todos, cómodamente, mes a mes, en el recibo de la luz.