Desde hace unos meses, casi un año, todos los consumidores vivimos con un pánico atroz la llegada de la temida carta que nos envia nuestra “querida” empresa suministradora de energía, cuando recibimos la factura de la luz de nuestro hogar y asimilamos que le han dado otro bocado a nuestra humilde cuenta bancaria.
Antiguamente, el precio era razonable y aunque no entendíamos la mitad de los conceptos de la factura, las lectura eran normales y pagabamos religiosamente nuestro recibo domiciliado mensualmente sin ningún problema. Pero desde hace unos meses el número de quejas ante las empresas eléctricas se han disparado de forma espectacular a medido que el recibo se ha encarecido exponencialmente. Primero por las subidas que el gobierno ha ido aprobando paulatinamente durante el último año que han encarecido casi un 20% el recibo de la luz. Después por las “extrañas” lecturas de contador que hemos recibido miles de usuarios durante el proceso de “liberalización” y las aún más extrañas facturaciones emitidas por las empresas.
En algunos casos, estos “errores” o incidencias en las facturaciones rayan el delito, por nocturnidad y alevosía, por ejemplo: un cliente me vino hace unos días con una lectura de 1000 kw en un mes de una vivienda en la sierra, la cual está cerrada y tiene un consumo medio de apenas 5-10 kw mensuales. Devolvió su recibo de la luz dio orden de no pagarlo y se persono en la empresa(no diremos nombres). La empresa le reconoció “la incidencia” y se disculpo justificandose en que su recibo sería revisado en breve.
El cliente lógicamente elimino la desautorización de su cuenta para continuar pagando sus recibos con normalidad. Pero para su sorpresa, la compañía volvió a enviarle y cobrarle el recibo “erróneo” de nuevo, por lo que tuvo que volver de nuevo a su devolución y a su desautorización. No es cosa pagar un recibo de tres cifras para mantener el sueldo de los directivos de una empresa eléctrica. El cliente lógicamente nos mostró su indignación por la impotencia e indefensión que sintió después de reclamar sus derechos y ver como la compañía continua haciendo lo que le da la gana.
Desgraciadamente, no es el único caso, y en los malos tiempos que vivimos, no es raro ver a pensionistas, familias numerosas y desempleados recibir facturas espectaculares. Posiblemente algunos hayan despilfarrado por malas costumbres energéticas y deban pagar parte del mal uso de un recurso escaso como la energía; pero en otros caso, el consumo es mínimo y la factura es el doble de la que se pagaba hace solo un par de años, como ellos mismos comentan. Ahora se paga mensual y pago lo mismo que antes que se hacia cada dos meses, ¿cómo es posible? Se nos queda cara de poquer porque las cuentas no nos salen a nadie cuando leemos una factura de la luz y por más que la analicemos menos la entendemos.
EL MERCADO ELÉCTRICO ESPAÑOL.
Para entender porque ha aumentado tanto el recibo de la luz debemos conocer previamente la curiosa estructura del mercado energético español y a la regulación del precio de la energía, es decir,el Kw consumido en los últimos años.
El mercado eléctrico español tradicionalmente ha sido un monopolio público, dominado por una gran compañía como era Endesa, propiedad del Estado. Esto era así debido a que en la electricidad, los altos costes de entrada al mercado generan fuertes economías de escala, las empresas necesitan un gran tamaño para poder funcionar, lo cual limita mucho el número de competidores. Es decir, montar una eléctrica es muy complejo y costoso, algo al alcance de muy pocos empresarios, por lo que el mercado suele ser un oligopolio, un mercado dominado por un grupo de empresas poco numeroso que impiden la entrada de otras empresas y pactan precios de forma silenciosa dada la escasa competencia.
Hasta que en la decada de los años 90, se empezó a liberar el sector pasando de un monopolio público a un oligopolio privado. El proceso comenzo con la venta de dicha compañía pública generando grandes ganancias para las arcas públicas pero un mercado dominado por una única compañía. Por ello el gobierno mantuvo un férreo control del precio de la luz o del Kilovatios consumido regulandolo en un precio fijo. Ese precio regulado generaba lo que se llama el déficit de tarifa o déficit tarifario, es decir la pérdida acumulada que generaba el menor precio regulado comparado con el precio de coste que la compañía calcula según los costes de producción de la energía en el año en curso.Es decir, el margen que las empresas exigen al gobierno por su actividad dado que no pueden fijar precios al estar regulado por ley.
A medida que el mercado eléctrico crecía y las posibilidades de ganancia atraían a nuevos competidores, el mercado se complicaba generando varios frentes de competencia en tres las diferentes compañias: producción, distribución y comercialización. No todas las compañías producen, distribuyen ni venden en todo el territorio nacional sino que deben “alquilar” a otras compañías sus infraestructuras: redes de cables, gaseoductos,… El actual mercado eléctrico es tan complejo que requeriría un análisis bastante extenso y este post no es lugar para ello.
EL DEFICIT TARIFARIO.
Normalmente, el coste de producción ha sido mayor, porque las compañías eléctricas no son tontas ni hermanitas de la caridad, son un negocio y quieren ganar dinero. Por eso el déficit tarifario es billonario y es regulado fuertemente por el gobierno de turno que lo pagaba con cargo a las cuentas públicas, a los impuestos que pagamos todos los contribuyentes. Las compañías no pueden cobrar ese dinero hasta el año siguiente por lo que solicitan “financiar” ese déficit y el gobierno adjudica esa deuda a una entidad o grupo de entidades financieras, las cuales abonan a las eléctricas y cobran al gobierno. Las financieras saben que van a cobrar y ganan un buen margen por ese interés por lo que la adjudicación del déficit tarifario es un negocio en el cual las grandes entidades se dan tortas literalmente.
LA DESREGULACIÓN O LIBERALIZACIÓN DEL SECTOR.
Durante los últimos años, el mercado eléctrico se ha ido abriendo a nuevas empresas, caso de Iberdrola, Unión Fenosa, Gas Natural,… Los diferentes gobiernos cansados de pagar el déficit de tarifa han ido liberalizando un sector dando la entrada al sector a algunas empresas, tanto nacionales como extranjeras, o desregulando el precio, permitiendo a las empresas fijar en cierta medida el precio cobrado al cliente.
En los últimos años, sobre todo, en el 2007 y el 2008 asistimos intrigados a un fenómeno preocupante, las empresas de la construcción se lanzaron a la compra de las empresas de energía, con casos tan complejos como el de Endesa o el actual de Unión Fenosa. Los magnates del ladrillo tenían dinero y se les ocurrió una nueva idea de negocio. Después de haber enladrillado casi toda la costa española y previendo el fin del boom económico y con el dinero aún caliente en las manos decidieron invertir en algo seguro. Sabían que vendrían tiempos duros en el futuro, sus asesores, sus cabezas pensantes se lo advirtieron y apostaron a un negocio seguro: el recibo de la luz.
Aquellos espectaculares procesos de compras de empresas, OPAs, fusiones,etc,.. se financiaron con un fuerte apalancamiento en algunos casos con primas elevadísimas, por no mencionar los posibles sobornos a cargos públicos para ganar favores en un mercado regulado. Estos sobreprecios en las compras de empresas eran exagerados irracionales si se comparaban con el beneficio de las empresas adquiridas. Se compraban empresas a un coste casi irrecuperable a largo plazo dadas las ganancias de aquella época. Así que muchos empezabamos a temer lo peor, al final lo pagaríamos todos en el recibo de la luz.
Incluso empresas de Italia y Alemania vinieron a conquistar nuestro mercado y se lo entregamos en bandeja con la justificación de que se liberalizaba el sector. Incluso los rusos han venido a “invadirnos”, Gazprom ha sido autorizada en el mercado español por industria. Todo mentira ni los alemanes eran el caballero blanco ni los italianos los buenos amigos y socios. La competencia no llego ni llegará. Como muestra hoy vemos como la Comisión Nacional de Competencia (CNC) investiga a las eléctricas por abuso de posición dominante, es decir, prácticas oligopolísticas que eliminan la competencia y elevan el precio en su favor y perjudican a los consumidores. ¿Dónde está la competencia que nos prometieron? ¿Por qué se ha duplicado casi el precio del Kw, si los precios de las materias primas han caido el último año?
¿POR QUÉ HAN AUMENTADO TANTO EL RECIBO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS?
En resumen y en mi humilde opinión, si el recibo de la luz ha subido y continuará subiendo es porque el sector eléctrico es un sector por su propia naturaleza con escasa competencia, olipolístico casi monopolístico. Y mientras no salgamos a la calle a protestar nadie nos va a hacer caso. Podemos poner reclamaciones en consumo, pero si el gobierno de turno no mete mano a través de competencia, lo vamos a pasar muy mal en el futuro. Las sanciones deberían ser ejemplares. ¿A quién no le ha venido una factura desproporcionada en los últimos meses?
Entre la opción de un mercado regulado y con una empresa pública que diese servicio a todos los ciudadanos preferimos optamos por ser europeos y liberalizar el sector. Con lo que logramos darle un gran negocio a cuatro empresas que nos se sacían, sus ansias de beneficios son tremendas, son como vampiros que chupan la sangre a todos los ciudadanos españoles.
La energía es un sector estratégico, vital; un bien indispensable y un gran negocio, que debe estar regulado por el bienestar de un país, porque una nación sin energía no llega a ninguna parte. Un negocio que se reparten pocos y que obliga a que los más fuertes sobrevivan y se coman al pez chico. El coste de la comida lo pagamos entre todos, cómodamente, mes a mes, en el recibo de la luz.







Como dice la viñeta, NO NOS VAN A PAGAR LOS FAMOSOS 400 EUROS(¿alguien los ha visto alguna vez?),y es que el gobierno ha decidido eliminar la famosa deducción de los 400 euros para la próxima Declaración de la renta, por lo que, en el IRPF 2009, pagaremos 400 euros más a la Agencia Tributaria todos los españoles(con obligación de declarar).



Al mismo tiempo que se debatía en las altas esferas económicas , si China salvaría al mundo,si China sería la primera economía en salir de la crisis que vivimos y la situaban como la próxima potencia mundial por delante incluso de los EE.UU. ha surgido una pregunta, que debería hacernos replantearnos a China y su particular modelo económico.